jueves, 7 de julio de 2011

¡SABIOS Y FILÓSOFOS ANALIZAN LAS CORRERÍAS!

07/07/2011

Huir hacia adelante: Correrías de El Sr. y la Sra. Rispo, de Diego Parés

Por Federico Reggiani
¿Será justo medir la salud de un medio, un campo, un espacio social, por sus puntos más altos? Supongo que no: el buen ojo de un editor y el azar pueden poner en circulación un par de obras maestras que nos hagan creer que vivimos en la Edad de Oro.
Ese espejismo optimista es el que produce un libro como Correrías del Sr. y la Sra. Rispo: la historieta argentina debe andar muy bien si produce libros como éste. Lástima que los libros como éste son rarísimos, y que este libro en particular tiene mucho de resumen, de ajuste de cuentas y de fin de fiesta.
Pasemos a lo que importa. Diego Parés no es un recién llegado al oficio. Desde que era casi un niño que su firma aparece en casi todos los medios que publican humor gráfico en Argentina: desde las revistas de ediciones de la Urraca (Humor, Humi, Sex Humor) hasta Billiken, desde La Nación hasta Fierro. Fue además un protagonista del mundo de la edición independiente en los años ’90 con la fundamental revista ¡Suélteme!, que editó con un grupo de humoristas e historietistas (como Fayó, Podetti, Darío Adanti o Dani the O), con los que comparte mucho más que una pertenencia generacional. Parés es, además, un erudito en estilos de dibujo y en la historia del humor gráfico –baste seguir su blog, El oficio del plumín– y este conocimiento es tan central como sus años de oficio para explicar estas Correrías…
El Sr. y la Sra. Rispo son dos personajes que Parés ha publicado en medios diversos desde mediados de los ’80, en especial en Sex Humor (ese material fue recopilado en un libro anterior en 2007). Como corresponde a la tradición a la que Parés gozosamente se incorpora, los personajes son poco más que sus rasgos definitorios y su lugar en una estructura: el señor Rispo siempre tendrá portentosas erecciones dedicadas al cuerpo siempre desnudo de su sobrinita, la señora Rispo siempre se entregará a los brazos (y otras partes corporales) de los grandotes que pasen por ahí. Como ocurre con las grandes historietas, no hace falta mucho más para comenzar un juego de variaciones infinitas.
Estas Correrías…, sin embargo, son otra cosa. Relato extenso de una persecución, la obligación de construir una historia extensa lo cambia todo. El dibujo es menos abigarrado, más fácilmente legible con un golpe de vista que en Rispos anteriores, y la atención está puesta en encadenar secuencias con un ritmo frenético y una fluidez que recuerdan a historietas como las Patoruzito, que este libro homenajea desde su diseño, o al encadenamiento demencial de gags de Mortadelo y Filemón. La palabra “ritmo” no es pura retórica. Hay algo de musical en esta historieta: el placer que ofrece no está sólo en la gracia de los gags, que son muchos y muy graciosos, ni en la construcción del relato, que es básicamente una huída hacia adelante que parte de un embarazo y termina con una masacre. Como si el sentido dejara de importar, y hubiéramos pasado al mundo de la métrica perfecta (“La princesa está triste, la princesa está pálida”): recordemos esas cuatro páginas –que serán clave en la historia, mucho más meditada de lo que parece a primera vista– en las que los personajes no hacen otra cosa que caer y caer. Pura historieta.
 Como tendría que pasar siempre con los libros realmente buenos, éste incide en varias discusiones que circulan entre los lectores y autores de historieta. El propio Parés y sus prologuistas se incorporan a esas discusiones en modos más o menos explícitos y más o menos equívocos. Quisiera subrayar dos de esas discusiones. La primera, el papel del libro como soporte pero también como organizador de sus contenidos. (Siempre, el aforismo de Fogwill está en el aire: “Forma de libro, certificado de obediencia”). La manera en que Parés examina el problema desde el diseño es brillante. El primer libro de Rispo imitaba una de las revistas de Editorial Novaro, e incluía sellos falsos de una casa de canje. Estas Correrías… homenajean a las de Patoruzito, pero incluyen todas las obediencias del libro: del lomo a los prólogos, además de los deliciosos sellos de una biblioteca popular de Valentín Alsina. “Respete el plazo de 15 días. Considere que otro socio desea leer”. En relación con el libro como problema, hay cierto equívoco que por esta vez sólo voy a enunciar. En la contratapa, Podeti distingue entre “historietas hechas y derechas” como el Rispo, y aquellas que, desde los ’90, se internaron la lúgubre tierra de Aburrilandia, “que recibe con los brazos abiertos a críticos, periodistas y caídos del catre, pero echa con flit a esa tímida criatura: el lector de historietas”. Me cuesta disentir con alguien que usa la bella expresión “caídos del catre”, pero me temo hay un error en esta línea de pensamiento, en la que también Parés suele insistir cada vez que se enoja en público –muchas veces con razón– por el uso de expresiones tilingas como “novela gráfica”. La confusión es doble: por un lado, se supone que la alta cultura es puro aburrimiento, seriedad, profundidad y sentido; por otro, se cree que sin un sistema de producción como el que se originó en los ’90, y que incluye ciertas fornicaciones entre altas y bajas culturas, un libro –insisto, un libro– tan extraordinario como estas Correrías del Sr. y la Sra. Rispo sería siquiera imaginable.

LINK: http://www.hablandodelasunto.com.ar/2011/07/huir-hacia-adelante-correrias-de-el-sr-y-la-sra-rispo-de-diego-pares/

2 comentarios:

Jéremy Láramie dijo...

Yo no puedo disentir con esta reseña, me parece muy buena, pero hay algo que no entiendo: Cerca de la conclusión... ¿consideró a estas correrías "Novela gráfica"?

Epa...

Anónimo dijo...

Lo de las fornicaciones se entiende, pero lo de "la confusión es doble y sin qué sé yo la mar en coche, este libro no sería siquiera imaginable..."

Reggiani se tiene que dedicar a los guiones. Aguante las líneas que te dedicó Liniers en la contratapa. Dicen lo justo.